La Arquitectura del siglo XX como culto

Si bien la primera vez que leí este texto me pareció algo ingenuo, exagerado e hilarante, con el tiempo y a la luz de la arquitectura del último tiempo le he encontrado cierto sentido. Expongo extracto del capítulo 7 de “ANTI-ARCHITECTURE AND DECONSTRUCTION”, de Nikos Salingaros, Christopher Alexander, Brian Hanson, Michael Mehaffy, y Terry M. Mikiten, publicado en inglés por Umbau-Verlag, Beckmannstrasse 24, D-42659 Solingen, Alemania, 2004.


La Arquitectura del siglo XX como culto

1. INTRODUCCIÓN.

He encontrado, para mi sorpresa, que los arquitectos no están interesados en las leyes de la arquitectura. Ellos prefieren diseñar edificios basándose en la moda artística y en aspectos filosóficos efímeros. La misma reacción fue la que llevo a mis distinguidos colegas, Christopher Alexander y Léon Krier, a reformar la arquitectura como disciplina. Otro reciente intento fue iniciado por el Príncipe Carlos, quien a pesar de tener una gran mayoría del público Británico a favor de su visión humana de la arquitectura, sus esfuerzos han resultado en vano.

¿Como es que la arquitectura como profesión ha podido evitar tan exitosamente los intentos para ser reformada? Creo que la respuesta se encuentra en un fenómeno del tipo de sistema. La arquitectura es un culto, y la última cosa que un culto quiere es ser transformada en una disciplina científica. La razón es que los dos tipos de sistemas tienen estructuras internas muy diferentes, lo cual a su vez genera una forma diferente de control sobre la estructura. No existe una transición suave de un culto a una disciplina que se base en preceptos lógicos.

La arquitectura no esta hecha para ser estable y recibir aportes en la misma medida que en la ciencia lo está. En la ciencia existen estabilidades sistémicas de gran escala y a largo plazo. En contraste con lo anterior, la arquitectura contemporánea, como cualquier otro sistema basado en creencias no fundamentadas en la racionalidad y experimentación, es susceptible a un colapso catastrófico del sistema, ya que no puede tolerar pequeños cambios. El momento en el cual la sociedad decida abandonar la arquitectura como un culto y reemplazarla con una arquitectura basada en la reflexión lógica, dejará de existir la estructura de poder sobre la que se basa la arquitectura hoy en día. Una nueva estructura de poder compuesta por un nuevo grupo de personas tan solo surgirá a partir de un nuevo sistema educativo. Los arquitectos que pertenecen a la estructura actual son concientes que su prosperidad futura depende en prolongar el actual sistema, y ellos están haciendo un maravilloso trabajo en fortalecerla y mantenerla en la sociedad.

2. DEFINIENDO UN CULTO.

Un sistema puede ser identificado como un culto peligroso si tiene alguna de las siguientes características, combinando metas con técnicas;

  1. Promueve la destrucción
  2. Aísla a sus miembros del mundo
  3. Reclama un conocimiento y moralidad especial
  4. Exige obediencia estricta
  5. Aplica el lavado de cerebro
  6. Reemplaza la visión personal del mundo
  7. Tiene una filosofía auto-referenciada
  8. Crea su propio lenguaje, incomprensible para los que se encuentran al margen

Yo mostraré aquí que la arquitectura contemporánea satisface esos criterios.

3. ARQUITECTURA Y CULTOS.

Hoy en día pocas personas relacionan la arquitectura con la religión, sin embargo, hasta hace cerca de dos siglos la arquitectura no podía ser diferenciada de la religión. Hoy, la arquitectura se ha independizado de la religión al crear su propio culto. La arquitectura compite con la religión porque promete a sus practicantes la búsqueda de la trascendencia. Ofrece un encantamiento místico, con visiones para ser descubiertas tan solo por el poder de la creatividad, y por lo tanto es una oportunidad para cualquier iniciado. El arquitecto ve una oportunidad de trascender a través de la expresión más allá de los usos utilitarios del edificio. A pesar de las insistentes proclamas funcionalistas de los modernistas, ellos fueron encantados por sus propias ideas y expresiones formales. Con todo esto, no es sorprendente que la arquitectura abusara de los trabajos de la religión para su beneficio propio.

Las escuelas Bauhaus y Taliesin — dos componentes sobre las cuales se basa la enseñanza de la arquitectura actual — siguieron la misma estructura de los cultos. Walter Gropius estableció un régimen estricto y autoritario para los estudiantes residentes de la escuela Bauhaus. Johannes Itten, seguidor de una rama de la religión de los Mazdaístas (Zoroastes(2)), adoctrinó a los estudiantes de Bauhaus en sus prácticas místicas. Wassily Kandisnsky, Piet Mondian y Theo van Doesburg (todos ellos profesores de Bauhaus en cierto momento) pertenecían al movimiento de los Teosofistas liderado por Helena Blavatsky. Ellos se unieron a la cosmología mística de su compañero Teosofista Dr. M. Shoenmackers, cuyas teorías astrológicas decretaron que tan solo podían ser utilizados los colores primarios amarillo, azul y rojo.

En el otro lado del Atlántico, las prácticas del culto en Taliesin fueron organizados por Olgivanna Wright, la tercera esposa de Frank Lloyd Wright, quien fue discípula del místico greco-armenio George Gurdjieff. Gropius tan pronto se hizo director del departamento de arquitectura de la Universidad de Harvard en 1938, llevó consigo sus principios anti-tradicionalistas, generando de esta manera el modelo para la educación arquitectónica de la post-guerra. Las escuelas en todo el mundo rápidamente copiaron lo que él y Wright habían hecho.

Es irrelevante si los grupos espirituales mencionados arriba representaban sectas beneficiosas, benignas o perjudiciales. Los métodos de las sectas fueron aplicados con el fin de convertir la arquitectura en un nuevo culto, extremadamente peligroso por cierto, debido a sus virulentos y destructivos objetivos. Un aspecto clave del modernismo fue una creencia absoluta en la necesidad de eliminar toda la arquitectura pre-modernista.

El punto en el cual la arquitectura se convirtió en un culto puede ser identificado con el abandono de los métodos de construcción tradicionales. Como la ciencia, la arquitectura tiene una amplia fuente de conocimiento práctico y técnicas que es necesario dominar antes de pretender hacer aportes originales. Dejando todo esto de lado, los modernistas podían recompensar rápidamente a los que se enrolaban en el culto y atraían a sus seguidores usando el mito del genio creativo. Los arquitectos jóvenes todavía tenían que practicar mucho por muchos años, pero este tiempo fue utilizado de formas muy diferentes. En lugar de aprender y absorber la esencia del conocimiento, ellos fueron entrenados en rendir tributo al culto de la arquitectura.

4. LAVADO DE CEREBRO.

El adoctrinamiento en un culto comienza por destruir la confianza y autoestima de la persona, i.e. el equilibrio personal que ha sido establecido por medio del desarrollo infantil de la intuición y los sentidos. Las tácticas para lograr esto incluyen humillación física y mental para desacreditar lo que es una respuesta automática y natural. Una vez que el principal punto de estabilidad interna y sus referentes respecto a la visión del mundo son modificados, el individuo está abierto a cualquier tipo de adoctrinamiento.

Por muchas décadas, los iniciados en la arquitectura han sido condicionados por el mensaje que la gratificación sensual por medio del ornamento y las formas arquitectónicas, superficies y colores es un acto criminal, y que tales fuentes de placer tan solo son para personas primitivas e inadaptados sociales. Además, que una no-respuesta educada frente a los elementos arquitectónicos emotivamente sensuales es lo que identifica al individuo intelectualmente adelantado. Como esta última reacción es la que es sicológica y fisiológicamente normal frente a esos elementos prohibidos, este mensaje produce sentimientos de culpabilidad y menosprecio, que es lo que se necesita para derrumbar el espíritu del estudiante. La autoestima es luego reconstruida usando un repertorio de superficies y formas ajenas y hostiles, y a partir de entonces, únicamente la realidad de la secta es considerada como válida.

Uno de los lemas del Bauhaus era “comenzando desde cero”. Su objetivo fue una reestructuración radical de la conciencia humana. Cada nuevo estudiante era sometido a un intenso acondicionamiento sicológico, diseñado para limpiar cualquier preconcepción relacionada con la arquitectura, para de esta manera reconectar sus circuitos neuronales.

El método de estudio de la arquitectura se presta perfectamente para el adoctrinamiento de un culto. El proyecto del estudiante es juzgado — sin tener ninguna base lógica probada — teniendo en cuenta que tanto se parece a edificios que estén de moda. La nota del estudiante es dejada enteramente al capricho del profesor. No sorprende que a pesar de lo ampliamente divulgados objetivos de una creatividad sin límite, todos los proyectos de los estudiantes tienden a parecer los mismos y a conformar un dogma estilístico. Los estudiantes que no aceptan las creencias de la secta, son eliminados antes que ellos puedan obtener sus títulos, de modo que nunca logren ejercitar la profesión.

2.Fundador del Mazdeísmo. Nació en la Medi (660 a 583 A.C.). Se le atribuye la invención de la mágia. (N.del T.)

Nota; por “modernismo” el autor se refiere a la arquitectura moderna.

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3 comments

  1. Hola,
    me gusta la arquitectura en su conjunto como belleza de un espacio habitable como , espacios públicos.
    En este caso la encuentro bellísima esta forma de ocupar la esquina mostrando su belleza escénica de los retorcidos enfierrados y los vidrios me encantó sin dejar de mencionar esos pies de hormigón
    saludos

    (soy la mamá del Matu)

  2. me imagino que lo conoces ,de Adolf Loos Ornamento y Delito…. 1903

    “El maestro guarnicionero”

    “Érase una vez un maestro guarnicionero. Un maestro hábil y bueno. Hacía sillas de montar con una forma tal que en nada recordaban a las de pasados siglos. Ni a las turcas o japonesas. Es decir, sillas de montar modernas. Pero él no lo sabía. Sólo sabía que hacía sillas de montar. también como le era posible.
    Llegó a la ciudad un curioso movimiento. Se llamaba Secession. Pedía que sólo se produjeran artículos de consumo modernos.
    Cuando el maestro guarnicionero oyó esto, cogió una de sus mejores sillas y se fue con ella a ver a un dirigente de la Secession. Y le dijo: «Señor profesor —ya que el hombre interpelado lo era, pues los dirigentes de este movimiento fueron nombrados en seguida profesores—, ¡señor profesor!, he oído hablar de sus pretensiones. Yo también soy un hombre moderno. A mi también me gustaría trabajar de acuerdo con lo que es moderno. Dígame usted: esta silla de montar, ¿es moderna?»
    El catedrático observó la silla y dirigió al maestro un largo discurso del que solamente distinguió las palabras arte y artesanía, individualidad, moderna, Hermann Bahr, Ruskin, artes aplicadas, etc., etc. Pero el resultado fue: No, esta silla no es una silla de montar moderna.
    El maestro se marchó de allí avergonzado. Y pensó, trabajó, y volvió a pensar. Pero a pesar de que se esforzaba mucho en cumplir las pretensiones del profesor sacaba siempre el mismo modelo de silla de montar.
    Afligido, se fue otra vez a ver al profesor. Le contó su pena. El profesor observó los intentos que había realizado el maestro y le dijo: «Querido maestro, usted no tiene fantasía». Sí, si, era esto. Evidentemente, él no tenía fantasía. ¡Fantasía! Pero no sabia que en la actualidad fuera precisa para hacer sillas de montar. Si la hubiese tenido, seguramente se habría hecho pintor o escultor. Escritor o compositor. Pero el profesor le dijo: «Venga mañana otra vez. Estamos aquí para fomentar la industria y fecundarla con ideas nuevas. Quiero ver lo que puede hacerse por usted».
    Y en su clase, propuso el siguiente concurso: Un proyecto de silla de montar.
    Al día siguiente, llegó el maestro guarnicionero. El profesor pudo enseñarle 49 proyectos de sillas de montar. Sólo tenía 44 alumnos, pero cinco proyectos los había hecho él. Tenían que pasar a estudio por su interés. Durante largo rato miró el maestro los dibujos y sus ojos se iban aclarando cada vez más. Luego dijo:
    “Señor profesor” si yo supiera tan poco de cabalgar, de caballos, de la piel y del trabajo de ésta como ellos, también tendría fantasía».
    Y vive feliz y contento. Y hace sillas de montar, ¿modernas?
    Lo ignora.
    Sillas de montar.”
    ,

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