La arquitectura ante la revolución digital: Mente, territorio y sociedad

Josep Muntañola Thornberg. Arquitecto

 jose.muntanola@upc.edu     www.arquitectonics.com

ETSAB. UPC Diagonal 649 planta 5ª Barcelona 08028 España 

 portada

Introducción: La realidad del impacto digital en la arquitectura

La arquitectura esta siendo afectada por los cambios tecnológicos de la “revolución digital” desde diferentes frentes. El primero, el del uso del ordenador en el diseño, abriendo enormes posibilidades a la imaginación y a la construcción de formas nuevas. El segundo el GIS, o sistemas de información por satélite y su uso en urbanismo. En tercer lugar, el impacto en transporte y en los sistemas de comunicación que aumentan las posibilidades de trabajar en casa o de estar permanentemente conectado con todo el mundo desde cualquier lugar. Por último, el aumento de precisión en las máquinas que se usen en la construcción y en la fabricación de elementos constructivos con medidas exactas. Como trataré de descubrir, y ya lo he hecho en ocasiones precedentes,1 todas estas posibilidades se aprovechan más como “novedad” para competir en términos de “marketing” y de “promoción”, que como aumento efectivo de exactitud en las medidas, calidad y control del proceso constructivo, etc. Nunca había sido tan “inexacta” la arquitectura o el urbanismo como ahora, cuando disponemos de medios para evitar errores milimétricos en las transformaciones de paisajes, ciudades y edificios. ¿No ha ocurrido aquí lo mismo que en medicina o la propia informática? – lo cual debería ya ser motivo de reflexión sobre las enormes diferencias de un “marketing” de venta de ordenadores o de venta de terrenos y edificios. Las leyes de la oferta y la demanda juegan con reglas opuestas. Por ejemplo, retener ordenadores o coches no es rentable porque en pocos meses se devalúan, retener terrenos por el contrario, es a menudo garantía de riqueza en el futuro, sin que nadie denuncie la retención, lo cual se hace incluso con el petróleo. Veamos adonde nos lleva todo esto a través de tres meditaciones encadenadas.

 Primera meditación: Datos hacia una ontología de la arquitectura 

En numerosas publicaciones he ido analizando datos sobre lo que es la arquitectura en nuestra sociedad,2 con la ayuda de disciplinas externas a la misma arquitectura como profesión, pero que son capaces de profundizar en busca de lo que significan los actos de diseñar, construir y habitar, que son desde hace veinte siglos, y hasta M. Heidegger, J. Derrida y P. Ricoeur los ejes centrales de la teoría de la arquitectura.3. En los diagramas I y II pueden verse estos tres actos como dimensiones básicas de una “ética”  de “sabiduría arquitectónica”, de acuerdo con la conocida definición de Aristóteles,4 y también como compleja estructura de la arquitectura como lugar construido y habitado,  que tiene, quizás, en los últimos trabajos del recientemente fallecido filosofo francés Paul Ricoeur las mejores definiciones, sin olvidar el tenso diálogo entre Jacques Derrida y Peter Eisenman que tuvo un final triste,5 pero que era de enorme interés. Veamos, pues, dos de estos “datos para una ontología de la arquitectura” con extrema brevedad.6 .El primer dato proviene del cambio esencial en la concepción de lugares para vivir por los niños entre los dos y los tres años de edad, justo cuando la inteligencia del ser humano se adelanta rápidamente a la de las demás especies de animales. En los diagramas III y IV he sintetizado lo más esencial del cambio.7 .El diagrama III representa el lugar antes de que el concepto de tiempo como algo irreversible se manifieste. Así el niño(a) siempre será niño(a) y el padre o la madre nunca fueron niños(as).

El lugar es indistintamente o “tren-calle”, o “ventana-montaña”, en el primer caso nómada, o tiempo aristotélico, en el segundo caso es montaña o “mirando hacia afuera”, en total inmovilidad y contemplación, como corresponde a un lugar sedentario, con tiempo augustiniano de “dilatación del alma”. Los seres humanos, o caminan o están quietos, pero su subjetividad en ambos casos se disuelve en una equiparación psicosocial que no admite excepciones. El diagrama IV contiene una concepción radicalmente distinta, ya que si existe un antes y un después: yo seré mayor, mis padres fueron pequeños. Y existe un lugar vacío en el que los cuerpos ya no tienen chimeneas y puertas y los edificios no tienen piernas y ojos como en la etapa anterior del diagrama III. 

¿Qué ha ocurrido? Por un lado los dos tiempos, el aristotélico y el agustiniano se han fundido en un único espaciotiempo “vacío”, el cual permite separar el cuerpo del contenido de su contenedor, y comprender la posibilidad de que el vacío pueda estar ocupado por mi o por otro sin desplazar el edificio y su capacidad de contener algo,  acercándose así a la conocida definición de lugar como la envolvente interior del cuerpo envolvente, que limita el cuerpo contenido.

 También de acuerdo con las célebres definiciones de Platón8 sobre el lugar como algo ni sensible ni inteligible, que se descubre con una razón espúrea, como en un sueño, “cuando todos los sentidos están ausentes”. Los niños ponen todo el mundo “a dormir”, justo antes del paso entre un lugar macizo a un lugar vacío, como puede verse en el diagrama V.

 Lo esencial de este primer dato, por un lado, para una ontología de la arquitectura, es que la correlación espaciotemporal es necesaria para separar cuerpo y edificio y para posibilitar relaciones sociales, intersubjetivas, adultas, y que el vacío “relativo” del lugar, es un vacío sociofísico que inaugura las posibilidades de unas geometrías y de un cruce entre recorridos dinámicos y formas estáticas, base de la relación poética entre construcción y habitar. Pero, tal como describe Paul Ricoeur, este vacío convierte el entrecruzamiento entre el tiempo aristotélico y el agustiniano en “ciego”, en una especie de black hole, en insensible e ininteligible, de acuerdo con las profecías platonianas. Lo que caracteriza mejor nuestra inteligencia y lo que nos cuesta más de entender, paradoja que no es, quizás, en nada extraña, puesto que sabemos lo que cuesta ver lo que es más habitual y más cercano. Este vacío es el que garantiza una libertad entre acción y contemplación,9 y entre construcción y habitar, a la vez que otorga al sujeto la autonomía ontológica que define John Searle y se identifica con el “background”. Además los datos están ahí, a miles, esperando ser descifrados.

Un segundo dato proviene de un tipo de investigaciones similar pero con otra finalidad.  Se trata de demostrar que los proyectos y las maquetas de ciudades producidos por los niños de una escuela, manifiestan, como si de un “test” se tratara, la estructura “arquitectónica” (espaciotemporal y sociofísica) de la transmisión de conocimientos por parte de la institución escolar.

 Dicho de otro modo ¿cuáles son los factores educativos que “moldean” y definen la arquitectura de las ciudades proyectadas colectivamente por los niños? La respuesta es que estos factores son exactamente los mismos que diferencian los niños salvajes de los niños que han convivido con otros de su propia especie. Y fue Linneo, el padre de la biología el que los definió perfectamente:10 a) falta de consciencia de su sexo; b) dificultades a andar derechos; c) desequilibrios emotivos y falta de ritmo de dormir; d) desconocimiento de su cuerpo en el espejo; e) evidentemente falta de lenguaje, geometría, etc. Todo ello irreversible si el estado salvaje lo ha sido en etapas claves del crecimiento mental, como, por ejemplo la descrita antes entre los 2 y los 3 años de edad.

 No es difícil, además, comprobar que estos factores son, así mismo, los decisivos en elvacío sociofísico concebido a partir de los tres años de edad.

 En los diagramas VI y VII hay dos ejemplos de arquitecturas completamente distintas que se generan a partir de dos instituciones escolares que, muchas veces sin darse cuenta, transmiten una “arquitectura” bien precisa.

 Presentados con estos resultados los maestros preguntan: ¿cuándo nosotros hemos “transmitido” esta estructura arquitectónica? La respuesta exacta es cuando en lugar de favorecer una interacción entre géneros, edades y culturas a través de las propias actividades y ejercicios escolares han favorecido un trabajo individual, o han favorecido una fijación de actividades en géneros/niño o niña, pero muy poco provocando interacción intergéneros y intergeneracional. El teatro (interactivo) la música, etc., pueden ser actividades de alto contenido “arquitectónico”, enseñar estilos arquitectónicos, de forma erudita, puede resultar ser de un bajo nivel “arquitectónico”, con escasa influencia. También es esencial el “ritmo” de las actividades, o “ritual”, con especial énfasis en los rituales colectivos: fiestas, actividades artísticas colectivas, experiencias sociales fuera de la escuela, etc. Lo mismo en cuanto al valor simbólico, de imagen, del lugar construido siempre a través de las actividades propias de la escuela y del uso del espacio de la propia escuela.

 Por lo tanto, los espacios de una ciudad, su distribución, su tamaño, su repetición, lasdistinciones entre privado y público, festivo o no, espacio para niños o para adultos, etc., dependen del modelo psico-socio-físico, que la escuela “transmite”.11 Dos escuelas con un nivel social similar, pública, pueden “transmitir” una “arquitectura” totalmentediversa. Por ello decía que es un “test”.

 Segunda meditación: La arquitectura como sueño de la razón o como pesadilla digital

 Esta segunda meditación quisiera apuntar ciertas ideas sobre el debate científico “transhumanista” en relación a la arquitectura.12. En efecto, la encrucijada entre mente, territorio y sociedad que he descrito en los datos ontológicos de la primera meditación, puede estudiarse desde perspectivas bien diversas y en busca de objetivos bien distintos. Así el centro de estudios visuales de Santa Cruz, en California dirigido por M. Novak, se autodefine como el único centro mundial capaz de unir ciencia y arte, a través del uso de potentes ordenadores capaces de generar formas arquitectónicas “transhumanistas”, en el sentido de que poseen una inteligencia propia, totalmente distinta de la de los objetos arquitectónicos precedentes en la historia,13 inteligencia que llegará a conseguir una síntesis entre cerebro y ordenador, y que creará, simultáneamente, una nueva mente, un nuevo territorio y una nueva sociedad, en la cual arte, ciencia y política no pueden distinguirse sino que, como en un colosal “Bing-Bang”, los tres ejes del diagrama I y II colapsan en un nuevo objeto psico-socio-físico: El “Rinoceros”. El diagrama VIII está construida a partir de la digitalización del propio cerebro de M. Novak. ¿Ciencia o ficción? Una ficción o/y una ciencia muy caras en cualquier caso.

 Miles de estudiantes de arquitectura escuchan y miran con entusiasmo estas propuestas que elevan su profesión hasta la cúspide del saber contemporáneo. ¿Cuáles son, pues, las coordenadas de esta problemática? Veámoslas.

 1) Desde la epistemología de las relaciones máquina-cerebro, y yo aquí me remito a los trabajos de John Searle, el problema no es la enorme capacidad del ordenador sino la “disolución del sujeto” en un objeto creado por la máquina atendiendo a algoritmos, de tal manera, que el objeto debe aceptarse como el resultado de un proceso científico innovador que, además, es artísticamente válido y éticamente indescriptible. En arquitectura esto produce hoy en día proyectos virtuales que se justifican a partir de los presupuestos virtuales en el proyecto digitalizado, aunque sean imposibles de construir y de usar en el mundo real tal como se promete en el mundo virtual. Y, sobretodo, aunque el sistema de relaciones que plantea virtualmente el proyecto no tenga ninguna “relación” con el sistema de relaciones que consigue la obra construida en un lugar preciso. El cruce entre el mundo real (ciudad) y el virtual (proyecto), no conduce en estos casos ni a un humanismo, ni tampoco al transhumanismo prometido, de una manera análoga a lo que ocurriría a un niño que quisiera comprobar literalmente una película en el mundo real, tanto si la película fuera Superman, o Matrix, el desengaño podría ser peligroso y traumático.14

 2) Este distanciamiento inhumano, o esta mala correlación, entre realidad y virtualidad, lleva a unos abusos evidentes al representar la realidad física y la histórico-social, con hechos, distancias y texturas, por lo que la representación virtual es el documento legal, que permite eliminar realidades biológicas, sociológicas o territoriales molestas, sencillamente al no dibujarlas. La facilidad digital, lo es para el rigor y lo es para el error, lo cual indica la necesidad de una legislación que vigile el abuso y el olvido. Sería evidentemente injusto detener el proceso digital en arquitectura por razones morales, pero hay que denunciar el uso sistemático de lo virtual en arquitectura y en urbanismo como pantalla que no permita ver los abusos y las especulaciones sobre lo real. Pensemos lo que ocurre con los mismos errores en medicina, en los juzgados, etc.

 3) Aquí cabe una reflexión sobre la dimensión patológica entre los tres vacíos del diagrama I. Tal como anunció Freud, los mismos factores esenciales en el desarrollo de una poética literaria, arquitectónica, etc. causan el prodigio de la innovación humana en arte, en ciencia y en ética, por un lado, y están en el origen de la locura,15 que nace justamente cuando el vacío se llena de objetos y huéspedes extraños, incompatibles con el sujeto que ha concebido este vacío en su intimidad ontológica.16 Advierte Paul Ricoeur17 que no podemos pasar literalmente de una situación patológica a una explicación fenomenológica general, pero no hay duda de que la seducción del psicoanálisis, pensemos por ejemplo en Deleuze, sigue persiguiéndonos, y es parte de la confusión mental entre virtualidad y realidad.

 4) Las relaciones entre arte, ciencia y ética en arquitectura se debaten, pues, entre la razón, la locura y la magia o alquimia, como ejemplifican las palabras de Paul Ricoeur las que antes me refería. Es Mijaíl Bajtín uno de los pensadores del siglo XX que mejor definió los peligros de una confusión entre arte, ciencia y ética, defendiendo con su “arquitectónica” y sus “cronotopos”, la posibilidad de encontrar unos hilos de la razón en este laberinto digital. A él acude Paul Ricoeur en los momentos más complejos de su discurso.18 Voy a intentar sintetizar un diagnóstico de la situación actual de la arquitectura en la tercera meditación, ya que, es evidente que un objeto arquitectónico relaciona arte, ciencia y ética, por lo que cabe preguntarse dónde están las “semillas” (o los genes) de su locura, o de un “mal cruce” entre virtualidad y realidad en el objeto arquitectónico.19

 5) Por último cabe, también preguntarse dónde está la salidad del laberinto que aquí ejemplifico con la obra construida por el malogrado arquitecto Enric Miralles, fallecido en el año 2000, y que en el recientemente acabado Parlamento de Edimburgo (diagramas IX y X), pone a prueba su complejo proceso de diseño, en el que, al contrario de M. Novac, el ordenador viene al final, para ser posible construir los maquetas de madera (diagrama IX). y llegar así al edificio real (diagrama X). Aunque evidentemente existe un “feed-back” complejo y largo entre “cerebro y máquina” de enorme interés.20

 Tercera meditación: La esperanza dialógica

 Aristóteles, como decía, en lugar de definir la ética que precisa un arquitecto, definió la ética como lo que un arquitecto tiene cuando es sabio y hace bien su trabajo. La “sabiduría arquitectónica” era, pues, la unión razonable y “virtuosa” entre ética, cienciay arte. Bajtín establece una estructura similar con la ética a la cabeza gracias a una “arquitectura” entre yo y el otro, y determina que la estructura estética profunda del arte es “una arquitectónica”, que es distinta de la de la ciencia cognitiva, sujeta a una reciprocidad social y científica ausente en el objeto artístico.  Saïd Amir Arjomand establece, en ciencias sociales, una base “arquitectónica” del desarrollo del conocimiento entre individuo y sociedad cuando indica recientemente: 

 “El reto es desarrollar instrumentos de análisis para la reconstrucción arquitectónica del proceso social, que es polivalente, aunque direccional desde su significación cultural”.21

 Una entrada en el tema creo que es la característica específica de la arquitectura de basarse en un espaciotiempo sociofísico que se desarrolla a base de una asimetría psicosocial esencial: tal como indica Jean Piaget, las primeras intuiciones infantiles en el espaciotiempo son las últimas en ser temáticamente matematizadas por la civilización. Si el vacío era el cruce entre el desplazamiento nómada y el sedentarismo de la “dilatación del tiempo contemplativo”, no es extraño que este mismo vacío es el que sirve del cruce invertido entre el desarrollo psicogenético y el sociogenético, tal como los niños lo demuestran con sus ciudades imaginadas. El “preguntar hacia atrás” de E. Husserl en “su origen de la geometría”22 apunta al mismo objetivo. La síntesis de Timeo, yo creo, cuando indica que para la realidad del espaciotiempo social y físico, al final de su diálogo: “Ahora hay que empezar otra vez para coronar la cabeza, como principio, a partir de este final”23, no está muy lejos de lo mismo. Así la mente humana consigue un “Bing-Bang” continuado anunciado por mi buen amigo Lewis Mumford cuando escribió en 1974 que: “The notion of an explosion and an implosion, a “beginning” and an “ending”, may be only a very human metaphor, which the universe neither recognizes nor exhibits … 24

 ¿Qué consecuencias podemos extraer de todo esto? Quizás que al final del túnel del tiempo encontraremos nuestro origen y que es esta verdad la que permite el desarrollo del “juego” de la imaginación.25 Por lo tanto la revolución digital nos acerca al origen de la mente, del mundo y de la historia, cuanto más nos plantea un futuro inesperado y “transhumanístico”. Si avanzamos en el mundo digital con el rigor científico, estético y ético de un buen médico: ¿Por qué temer de su impacto? Pero es un juguete peligroso en manos de arquitectos sin escrúpulos que ante todo quieren poder y dinero. El juguete se convierte entonces en una arma peligrosa porque seduce de la misma manera que seduce el “dar la vuelta” a todo, a un niño, hasta que se electrocuta.

 El origen de la locura no está, pues, en el vacío sino en la no correlación entre mi vacío y el vacío del otro, falta de correlación que la arquitectura construida puede sostener “sin saberlo”, de la misma manera que las escuelas transmiten una arquitectura espaciotemporal y psico-socio-física, sin saberlo. La cooperación, el intercambio y la convivencia, tantas veces defendida por Jean Piaget en los años mil nueve cientos veinte, antes de la segunda guerra mundial, es pues la mejor garantía de la salud mental y del conocimiento ante el vacío sociofísico. El autismo y la dictadura solo llevan a laignorancia, la violencia o la locura. Por esto estoy aquí entre filósofos, yo arquitecto, a ver si así aumentan o disminuyen las posibilidades de mi locura.

 En el diagrama XI he colocado una clasificación cronotópica y sociofísica de las artes, algo imposible de hacer, aun cuando un centro, “Black Hole” y “Bing-Bang”, de la mente, esta ocupado por las matemáticas y la geometría en la que el arte se disuelve en ciencia, pero que el mundo digital, lo más parecido al mundo de un niño de dos años de edad (diagrama XII) parece ser capaz de virtualizar todos los sentidos en una arquitectónica en la que mente, historia y territorio se funde.

 Estoy sugiriendo que la inversión espaciotemporal entre psicogenesis y sociogénesis es necesaria para concebir nuestro vacío mental, social y territorial, porque, en último término, este vacío mide nuestro camino entre la vida y la muerte simultáneamente, como especie, como individuos y como parte del cosmos universal.

 La revolución digital radicaliza esta posibilidad y nos impulsa a vivir cada vez más cerca del “Black Hole” existencial, origen y final del ser humano. Pero esta cercanía no debe cegarnos sino, todo lo contrario, debe iluminarnos. Si el niño empieza por un “espaciotiempo” mental, funcional y psicogenético que es el último a “tematizarse” matemáticamente y sociogenéticamente: ¿No será que el inicio de la “matematización” allá hace siete mil años con letras-números y números-letras se corresponde con las últimas fases del “espaciotiempo” funcional, psicogenético, en manos de artistas de gran nivel “mental”? ¿No será que Euclides y su geometría ocupan un lugar de “cruce” en este entrecruzamiento psico-socio-genético, y que, por ello, coinciden aquí psicogénesis y socio-génesis en un único “espaciotiempo” cósmico (astronómico)? ¿No será que entre el evolucionismo y el creacionismo, la propuesta de Jean Piaget, sea más sutil, al aceptar una auto-creación en el seno de una evolución y una auto-evolución en el seno de un proceso experimental, creativo, hasta cierto punto?

 Por lo tanto, sigue existiendo entre la mente, el territorio y la sociedad una presencia, una realidad material, social y mental que, como indicaba, Jacques Derrida exigía a Peter Eisenman tener bien en cuenta, en el último acto de un diálogo durante años entre arquitectura y filosofía que acabó tristemente en un desencuentro radical.26

 Lo que exigía Derrida a Eisenman es abandonar el “espaciotiempo vacío” hecho de ausencias como objetivo de su arquitectura innovadora, porque ello implicaba un progresivo abandono de los problemas fundamentales del espaciotiempo social: la pobreza, la técnica, el antijudaismo, las religiones, etc, o sea espacios de “presencias”.

 Peter Eisenman le respondió diciendo que no había entendido su propuesta, por no ser arquitecto, y no ser capaz de entender que este vacío sin funciones hecho de ausencias es la mejor promesa de un mundo mejor de futuras “presencias”. Sueño para Eisenman, pesadilla para Derrida, la arquitectura sigue levantando pasiones. Lo que para Derrida era una alejamiento entre virtualidad y realidad, para Eisenman era una garantía de lo contrario, de un acercamiento, de un futuro mejor.

 Decía Antoni Gaudí que “ser original es estar cerca del origen”, si hubiese vivido hoy quizás nos hubiera ayudado a entender la salida del laberinto. Hemos tenido, sin embargo, un gran arquitecto: Enric Miralles, muerto prematuramente en el año 2000 a los 45 años de edad. El mismo escribió su epitafio para su tumba en el cementerio de Igualada que él mismo proyectó: “Construir arquitectura con hilos invisibles, de tal manera que al despertarme por la mañana tenga ganas de pasear hasta el bar de la esquina a tomar un café”. 27

 Sueño de la razón, pues, pero no pesadilla digital, sino cotidianidad, sin “rinoceros”, y un vacío como límite (como hilo invisible) en el que conviven la mente, el territorio y la sociedad pacíficamente, con salud y con inteligencia.

 “I have a dream” … Aunque la libertad exija a nuestro vacío estar entre el paraíso y el infierno, o ¿quizás están ambos vacíos? – no por ello hemos de dejar ni de soñar, ni de pensar … 28

 La salud, la paz y la sostenibilidad de la naturaleza se unen, pues, tanto en la virtualidad “digital” como en la arquitectura en el mundo real. Nuestro equilibrio psicosocial necesita de ambos “mundos”, ya que a cada “espaciotiempo” cósmico (lugar) le corresponde un cruce psico-sociogenético específico. No otra cosa querían indicar los diagramas I y II que son como un final que corona el principio de este texto, apuntando hacia una arquitectura … Es lo que yo llamo: la modernidad específica de la arquitectura.29 Yo entiendo esta “modernidad específica”, como algo muy cercano al modelo “heterocrónico” que defiende mi amigo Jonás Langer desde Berkeley cuando encuentra en este modelo, el puente entre ontogenia y filogenia, en el desarrollo del conocimiento humano.30 También aquí, exactamente, colocaba Bajtín su concepto de “cronotopo”.

 La revolución digital permitiría a nivel de proyecto, de territorio y de sociedad: modelizar un futuro mejor, optimalizando la capacidad “heterocrónica” en educación, en política y en arquitectura. Si en lugar de ello no paramos de construir “torres de Babel”, no demos la culpa a lo digital cuando el sueño de la razón produzca “rinoceros”, sino culpemos a nuestra peculiar habilidad en proyectar pesadillas.

 diagrama_1

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Notas: 

1 Muntañola, J. “Men’s Space Architecture: the Semiologies of Brain and Machine Confronted”. Quattro Venti. Urbino, 2000. L’Espace dans l’Image et dans le Texte. (Pierre Pellegrino ed).

2 Muntañola, J. Topogénesis uno, dos y tres. Oikos Tau edicions, Vilassar, 1980. Topogénesis. Hacia una arquitectura viva. Edicions UPC, Barcelona, 2000 (original en francés en Anthropos, París, 1996). La arquitectura como lugar. Edicions UPC, Barcelona, 2000.

 3 Ver Ricoeur, P. “Architecture et Hermeneutique”/ “Arquitectura y Hermenéutica”. Arquitectonics nº 4,Edicions UPC, 2002, Barcelona. (Textos inéditos en español de Paul Ricoeur sobre arquitectura).

4 Ver Topogénesis. Hacia una arquitectura viva. Opus cit nota 2.

5 Lillyman; Neuman; Moriarty. Critical Architecture and Contemporary Culture.Oxford University Press.1994.

6 Datos publicados en español en: Topogénesis. Hacia una arquitectura viva. Opus cit nota 2. En Los niños evaluando su ciudad. Ayuntamiento de Barcelona, 1992 (textos en inglés, español y catalán).

7 Muntañola, J. La arquitectura como lugar. Opus cit nota 2.

8 Muntañola, J. “Architecture, Hermeneutics and Semiotics: Timaeus Revisited”. En Semiotics Around the World. Mouton. 1997. (Rauch/Carr editors).

9 Ver Lerup, Lars. Building the Unfinished. Sage Pub., California, 1968 y Searle, John. “La construcción social de la realidad”. Paidós. 1997.

10 Los niños salvajes. A. Sanchez Ferlosio ed/Alianza editorial. Madrid, 1973.

11 Ver Camic-Joas eds. The Dialogical Turn. Rowman. 2004.

12 Ver Muntañola, J. ed, Arquitectura y transhumanismo. Edicions UPC, Barcelona, 2000.

13 Conferencia de M. Novak en la reunión de las escuelas de arquitectura de Europa (EAAE-AEEA) en Creta en septiembre 2005.

14 No es ciencia ficción, en un estudio sobre niños de 2-4 años que ven la televisión más de dos horas diarias se ha demostrado un aumento exponencial de accidentes físicos y de desadaptación social por esta misma causa de confundir realidad y virtualidad.

15 Excelente Vamik D. Volkan y Salman Akhtar’s The Seed of Madness. International City Press, 1999.

16 Sería de gran interés relacionarlo con la triple dimensión de la evolución de las especies según expertos en heterocronía. (Muntañola, J. Las formas del tiempo. (In press). Ver, así mismo, Langer, J.; Rivera, S.;Schleswiger, M.; Wakeley, A. “Early Cognitive Development. Ontogeny and Phylogeny” en Handbook of Developmental Psychology. Valsiner, J.; Conrolly, K. eds. Sage. London, 2003.

17 Ricoeur, P. La Philosophie de la Volonté I. Aubier, París, 1949.

18 Tanto en Le Temps et le Récit, como en La Memoire, l’Histoire et l’Oubli, en los momentos cruciales de síntesis sobre lo que es “figurar-se que”, en el plano de la configuración narrativa, Ricoeur cita y usa las categorías de Bajtín como el mejor camino a seguir, con las voces, puntos de vista y los cronotopos.En conversación directa también me indicó la necesidad de profundizar en Bajtín, en relación con la arquitectura. (Ver opus cit nota 3).

19 Sobre ello: Ricoeur, P. Les Parcours de la Reconnaissance. Stock, París, 2005.

20 Ver Muntañola, J. nota 27, y Arquitectura, modernidad y conocimiento. Edicions UPC. Barcelona,2002.

21 Opus cit nota 11.

22 Husserl, E. L’Origine de la Geometrie. Traducción y introducción por J. Derrida. PUF, París, 1967.

23 Opus cit nota 8.

24 Mumford, L. My Work and my Days. Harcourt. New York, 1978.

25 Ricoeur, P. Conferencias en París en 1973, publicadas en italiano por Rita Messori. Palermo, 2002.

26 Ver opus cit nota 5.

27 Muntañola, J. Arquitectura 2000/Architecture 2000. (Texto en inglés y en castellano). Edicions UPC,Barcelona, 2004. Ver opus cit nota 5.

28 La obra de Pardo, J.I. Las formas de la exterioridad. Pre-textos, Valencia, 1997, creo sigue un caminoparecido … 29 Ver opus cit nota 4.30 Ver nota 16. 

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2 comments

  1. Gracias amigo justo hare un programa de realidad aumentada con arquitectura…y ese libro es un clasico muntañola topogenesis..usare ese concepto para mi instalacion interactiva
    Exitos

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